"Cruceros de Roncesvalles", fotografía de D. José Ortiz de Echagüe

viernes, 30 de noviembre de 2012

HOMENAJE A ROBERT NESNICK, PROPAGANDISTA DE FÁTIMA

Bob Nesnick y un amigo común, estadounidense de origen filipino: el Doctor J.

NUESTRO VIEJO AMIGO BOB NESNICK

Lo conocimos en Fátima, hace de esto muchos años. Su nombre era Robert Nesnick. Era estadounidense, creo recordar que sus antepasados eran polacos. Un hombre discreto, callado, que en las distancias cortas ganaba confianza y soltura. Tenía todo el aspecto de un hombre sabio que no quería parecerlo. Su vida se había desarrollado en Estados Unidos de Norteamérica, donde llegó a ocupar cargos técnicos en el gabinete del presidente (puede que me equivoque) Richard Nixon. De repente -según me contó personalmente él mismo- lo dejó todo. Se montó en un avión y se vino a Fátima.

En Fátima era un hombre ciertamente conocido. Toda su experiencia como publicista político la puso al servicio de una causa más alta, una causa santa: la propagación de la devoción a Nuestra Señora de Fátima y, en particular, la difusión de millones de estampas de una de los niños videntes de Fátima: Jacinta Marto. Me aventuro a decir que uno de los días más felices de la vida de Robert Nesnick fue la beatificación de Jacinta. El celo de propagandista que desplegó Bob Nesnick lo hizo famoso entre muchos peregrinos de Fátima hasta el punto de conocérsele como "Jacinta Bob". Perteneció al Ejército Azul y trabajó infatigablemente por la canonización de Jacinta.


Bob Nesnick vivía en Fátima, solitario como un ermitaño. Y hace muchos años pasamos unos días en Fátima, honrados con su compañía: paseamos, comimos, rezamos juntos y nos hicimos algunas fotografías. Aquellas fotografías hace tiempo que no sabía donde estaban hasta que, el otro día, revolviendo papeles aparecieron. No me había olvidado de Bob Nesnick, cuya vida siempre hubiera querido leer: ojalá hubiera escrito sus memorias.

Quise saber de él, pues hace tiempo que no sabía nada y buscando en internet he encontrado la noticia de su defunción: al parecer, murió en enero de 2012 y su cuerpo sin vida pasó dos semanas en el depósito de cadáveres del Hospital de Leiria sin ser reclamado por nadie.

Descanse en paz, Bob Nesnick. Beata Jacinta Marto tiene que haberle hecho un lugar en el cielo.


martes, 27 de noviembre de 2012

PLINIO CORRÊA DE OLIVEIRA RECORDADO EN ROMA


CONGRESO EN EL HOTEL COLUMBUS

En el curso del congreso han intervenido el profesor Roberto de Mattei, el señor Giovannni Cantoni, regente nacional de Alleanza Cattolica, y el señor Juan Miguel Montes, director de la Oficina de la TFP en Roma. Clausuró el encuentro Alfons Maria Cardenal Stickler S.D.B.

Lamentablemente no hay traductor simultáneo de un vídeo de You Tube.

LIBROS DE AUTOAYUDA



MAGIA, SUPERSTICIÓN Y NUEVA ERA EN LOS GRANDES ALMACENES
  de Manuel Fernández Espinosa

Cuando se avecinan las fechas navideñas tenemos muy difícil la escapatoria: "velis nolis" tendremos que realizar alguna visita a unos
grandes almacenes. Si además de los cacharros tecnológicos nos sentimos atraídos por otras secciones, como la de libros, no tardaremos en encontrarnos casi siempre con una buena remesa de panfletos sensacionalistas que podrían etiquetarse bajo el título de “libros de autoayuda”.

Los libros de autoayuda forman un subgénero editorial muy heterogéneo: desde una guía de primeros auxilios psicológicos (hecha muy probablemente con tan buena como lucrativa intención por un profesional de la psicología), hasta el grimorio de cualquier fundador de secta o gurú de Extremo Oriente, pasando por el producto escrito de cualquier charlatán que está a medio camino entre una psicología en pantuflas y un mensaje oculto, más difícil de percibir para el lector profano.

Diríamos que en una sociedad donde prevalece el relativismo y donde el sincretismo pseudo-religioso se impone, los libros de autoayuda son falsas tablas de salvación para los náufragos que bracean entre las muchedumbres urbanas: depresivos, fracasados, aspirantes a la felicidad: felicidad tantas veces confundida con la adquisición de fortunas económicas rápidas y sin esfuerzo, felicidad confundida con el éxito sexual. Los libros de autoayuda incluso pueden camuflarse como novelas; es el caso de algunas novelas de Paulo Coelho. Precisamente, una frase de este escritor brasileño podría sintetizar el pensamiento nuclear de los libros de autoayuda: “Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.”

La frase está cargada de una gratificante persuasión que dota de falsa seguridad al inseguro, al que no lo tiene del todo claro y necesita que otros le refuercen en su inseguridad. Sin embargo, es la frase –nunca mejor dicho- “mágica”; pues una de las supuestas “leyes de la magia” de todos los tiempos es precisamente la llamada “ley de atracción”, que puede enunciarse así: “lo semejante atrae a lo semejante” –el cual forma parte de la llamada “magia simpática”. Así explicaba Henri Breuil las escenas cinegéticas plasmadas en las pinturas rupestres: los cazadores pintaban los venados, para atraer los venados. Sea lo que fuere, el hecho es que muchos libros de autoayuda (como es el caso del superventas de Rhonda Byrne, “El Secreto”) nos estimulan a poner en práctica algunos “trucos” que presumiblemente atraerían el éxito que ansiamos… ¿Qué ocurre si, poniendo en práctica estos trucos, no surten efecto? El charlatán se ha embolsado nuestro dinero y, si le pudiéramos reprochar al chalán que sus conjuros han resultado ser palabrería ineficaz, éste siempre nos responderá que la culpa la tenemos nosotros: que no pensamos en positivo y espantamos el éxito –pues, en el fondo de nuestra alma, es que no lo queremos.

Son muchos los espabilados que han montado con esto un lucrativo negocio que rinde pingües beneficios a costa de los incautos que adquieren libros de autoayuda. Toda una industria librera se ha montado sobre esta estafa que da gato por liebre, ofreciendo una ayuda que no es tal y una falsa espiritualidad. Es por falsa espiritualidad por lo que muchos libros de autoayuda pueden ser, no sin razón, clasificados entre los cachivaches de la Nueva Era, junto a velas de cera, barajas de cartas, bolas de cristal y toda una gama de inciensos odoríficos donde elegir en ese gran supermercado del sincretismo religioso, esa nebulosa luciferina que llamamos New Age.

¿Luciferina la "Nueva Era"? ¿Por qué? Dejando al margen la turbia génesis de la Nueva Era, el principio de la mayoría de los libros de autoayuda (epifenómeno de la New Age) es la magia y no la religión. Es una magia presentada, eso sí, de una forma mucho menos agresiva que eso que entendemos por brujería, merced a la iconografía occidental; pero de lo que no cabe duda es que estos libros nos ponen siempre ante un pensamiento mágico, un pensamiento que sugiere a la persona particular que no hay Dios a quién rezar, que no hay que buscar ayuda en Dios, ni tampoco querer la voluntad de Dios. El secreto de la autoayuda es, lo dicen sus “manuales”, quererse a uno mismo, afirmar la propia voluntad (incluso mediante gestos y palabras supersticiosos) por encima de cualquier otra cosa. 
Osho, uno de los superventas en libros de auto-ayuda, que fue procesado por sus actividades sectarias y delictivas


Lo que subyace a este subgénero literario es que el mundo se rige por fuerzas misteriosas e impersonales que hay que saber convocar o neutralizar con técnicas más o menos disparatadas. Es un mundo donde no hay Dios y, tengamos en cuenta que, cuando los libros de autoayuda mencionan a Dios, no se trata del Dios de los cristianos. Así es como podemos entender a uno de estos gurúes, Osho (1931-1990) que, pretendiendo superar el “Dios ha muerto” de Nietzsche, llega a proclamar que “Dios nunca nació”, dado que es una ficción. Krishnamurti, desertor del rol para el que lo formó la Sociedad Teosófica: el de un falso mesías, pero sin renunciar nunca a crear un mundo nuevo contra toda religión y tradición; Alejandro Jodorowsky con su psicomagia; el psicodramatista Jorge Bucay… Son muchos estos gurúes -muertos o vivos- cuyos libros podemos encontrarnos en la sección literaria de cualquier gran almacén. Y el lector está indefenso ante ellos.

Los libros de autoayuda no proponen nunca la abnegación de uno mismo, la renuncia del egoísmo por un bien superior, sino todo lo contrario: prometen el éxito de la voluntad del “yo” sobre cualquier otra voluntad: ora sea la de los prójimos, ora sea la de Dios. Cual sugestiones diabólicas fomentan las tentaciones y los deseos, prometiendo la consecución de todas las metas materiales y sensuales que dicte el capricho del individuo interesado. El triunfo material, el éxito económico fácil, eso son sus aspiraciones; por eso Osho pudo decir: “Soy el gurú del hombre rico”. El genial escritor católico francés Léon Bloy declaraba en sus diarios que uno de los figurones del ocultismo francés del siglo XIX, el estrafalario Le Sâr Mérodack Joséphin Peladan le confesó a Bloy que: “el desprecio de los pobres es uno de los arcanos del Ocultismo”. Péladan sabía bien lo que decía, pues -a su manera- fue Péladan uno de los pioneros en el arte del ocultismo convertido en espectáculo de sí mismo: que es a lo que ha derivado la feria de los magos, las brujas y los hechiceros. Los libros de autoayuda, en los cuales subyace un pensamiento mágico, cumplen a rajatabla ese arcano ocultista.

Por eso, la mejor manera de ayudarse a uno mismo, en lo que concierne a esta infraliteratura, es no comprando ninguno.

viernes, 23 de noviembre de 2012

NIÑOS COBAYAS, ¿POR QUÉ?




de Francesca Bonadonna


Mientras arrecian las batallas políticas para recibir prestigio, fama y poder, los esfuerzos para incrementar el estrago de inocentes se vuelven cada vez más violentos por sentir inevitablemente el freno y los condicionamientos de un frente que está a favor de la vida sin tomarse tregua: lo demuestra un recurso presentado por la ONG International Planned Parenthood Federation European Network al Consejo de Europa, en Estrasburgo, sobre la ley 194, según la cual el gran número de médicos objetores de conciencia que se niegan a hacer lo que indubitablemente es un asesinato, no garantiza el derecho al aborto en Italia que para ellos viola de este modo el "derecho a la salud" de la mujer, consagrado en la Carta Social. Es por esta razón que los buenos resultados de las asociaciones pro-vida, con grandes repercusiones, asustan a sus enemigos y estimulan a una acción mayor. Así fue en Polonia, donde los activistas polacos de la Fundación Pro-vida han recogido 600.000 firmas a favor de un proyecto de ley para la prohibición de cualquier tipo de aborto en el país, tutelando al niño no-nacido desde el momento de su concepción. Según los últimos datos: "En 1993, el país aprobó una de las leyes de aborto más restrictivas del mundo occidental. Desde entonces, la tasa de los abortos se ha reducido notablemente: según la estimación del Ministerio de Salud se registró una disminución de los 82.000 abortos registrados en 1989 a 500 en 2008." (Varsavia news). 

De hecho no podemos soslayar que el siglo XXI, el siglo del progreso científico, ha dado la espalda a la investigación sana que trabaja en defensa de la vida. 

No se detienen frente a la masacre de vidas humanas, sino que se atreven a desafiar a Dios, autor de la ley natural que rige la existencia. La manipulación genética en continuo progreso pone a estas criaturas humanas abortadas bajo la secuencia y el muestreado, convirtiéndola en objeto de continuos experimentos que llegan a la abominación. Una nueva investigación médica ha demostrado que, debido al uso de células embrionarias de abortos en la producción de vacunas, se produce un aumento del fenómeno del autismo. Por no hablar de un nuevo estudio sobre anomalías congénitas que se manifiestan después de la fecundación in vitro.

En América, el Estado con una mayor difusión de la fecundación in vitro (IVF) es California, donde, después de usar estas técnicas, cerca del 10% de los niños nacen con malformaciones congénitas en los ojos, en el corazón y en el sistema genitourinario.

Esto es sólo una botón de muestra del escenario aterrador que se revela en el estilo de vida de quienes están sujetos a gobiernos que alimentan semejantes aberraciones con la promulgación de los programas que distorsionan la realidad, comprometiendo el estado natural, social y moral de la nación entera. Frente a esta alarma tan incesante como devastadora, la Iglesia no se da por vencida. El presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, Timothy Dolan, haciéndose eco en la condena de estos procedimientos del Papa Benedicto XVI, lanza durísimas palabras contra el ataque del gobierno de EE.UU. que quiere obligar a las instituciones religiosas a violar su conciencia en las materias anticonceptiva y abortiva, contra la vida cristiana y el matrimonio natural.

"Lo único cierto es -afirma el Cardenal Dolan- que no nos rendiremos, no violaremos nuestra conciencia y no secundaremos una acción inmoral"; "en ese baile no hay reglas morales abstractas, sino que está en juego los cimientos de nuestra sociedad. Los ciudadanos de esta nación, especialmente nuestros niños, merecen algo mucho mejor". Para responder "al desafío profético de la protección de la vida humana, de la defensa del matrimonio y de la promoción de la dignidad humana, se necesita aprender a estar de rodillas ante Dios". Dolan ha exhortado encarecidamente a los Obispos a poner en el centro de toda acción a Cristo, como "única posibilidad de cambiar el mundo".

Fuente original: Campagna Voglio Vivere

ANTE "EL CARRO DE HENO" DE HIERONYMUS BOSCO

LA SABIDURÍA DE UN MAESTRO FLAMENCO



El carro de heno, de Jerónimo Bosco


Las visiones pictóricas de Jerónimo Bosco: "disparates", las denomina -nada hace pensar que con malevolencia- el P. fray José de Sigüenza. El temprano comentarista de la obra del Bosco (Hieronymus van Aeken) no parece insinuar ningún desdén con esa calificación; más bien, sería una descripción.

Veamos "El carro de heno" -a decir verdad hay que verlo con lupa. Pero, más que verlo, mirémoslo. Su descripción técnica no importa para mi consideración; no soy un especialista en arte.

"El carro de heno" puede entenderse como una variante del tema medieval "La Nave de los Locos". Pero tratado bajo la singular genialidad del maestro flamenco: el pintor que se anticipa a las incursiones románticas y, posteriormente surrealistas, en el mundo onírico. Aquí, en vez de ser una barca de orates (como era el motivo medieval), nos encontramos con un carro de heno. Hay que ser del campo para saber lo que es una alpaca de heno; por desgracia, la vida moderna y urbana nos ha enajenado la familiaridad con esas cosas. Imaginamos la fragilidad de una alpaca de heno. Si esa alpaca de heno se convierte en un promontorio que va sobre un carro, podemos hacernos cargo del profundo sentido del cuadro. El Bosco ha cogido el heno pero, como bien nos desvela fray José de Sigüenza, la elección del pintor se inspira en las Sagradas Escrituras: "Toda carne es heno y toda su gloria como flor del campo" (Isaías).

El carro de heno va tirado por lo que parecieran monstruos de cabeza bestial y cuerpo humano: también podrían ser campesinos disfrazados con máscaras de animales. El carro está colmado de heno, sobre el montón de heno reposan unos personajes que, por encima de lo que sucede en el suelo, parecen gozar de una apacible vida: uno tañe un instrumento de cuerda. Parece una escena doméstica y, si no estuviera rodeada por el marco más estrafalario, podríamos imaginarla en la casa de cualquier pacífico burgués. A un lado de la hogareña escena, un ángel impetra la misericordia de Dios, mirando a un cielo que se abre para que aparezca Jesucristo. Al otro lado, un diablo sopla un instrumento de viento mirando a los que están a ras de suelo, bajo el carro.

Y es que, alrededor del carro, una fenomenal baraúnda de personajes (entre los que no faltan frailes) se sacuden de lo lindo, uno incluso se dispone a degollar a otro que tiene de bruces en el suelo. Parece que se pelean por subir al carro. Otros clavan sus forcas en el montón de heno sobre el que reposan aquellos músicos, indiferentes a la batalla campal que se está produciendo abajo, al pie de su alto podio. Siguen al carro, como en una procesión, altos personajes a lomos de sus caballerías: el Papa, el Emperador, el Rey... Bajo las ruedas, aquellos que no pueden escalar a la cima del montón de heno son arrollados con sus escaleras. De nada les sirvieron sus afanes.

¿Qué significa este "disparate fantasmagórico"? Lo primero que se me ocurre es que la felicidad, en este mundo, está montada sobre una quebradiza y efímera estructura de heno, de la que tiran las criaturas bestiales (los vicios y las desgracias). El diablo llama la atención sobre la inconstante paz de la que puede gozarse temporalmente en la cumbre del carro, desatando la competencia, la envidia y la ambición por gozar de ese estado que, pese a lo inestable, es propuesto como meta. La competencia por encaramarse al carro enfrenta a todos los ambiciosos contra sus congéneres, que al igual que ellos ansían ese espejismo.

Arriba del carro, los pocos que pueden gozar de la felicidad ignoran la movediza plataforma sobre la que disfrutan. Van inconscientes; en cualquier momento, todo aquello sobre lo cual reposan sus posaderas puede desintegrarse.

El Bosco nos pone ante nuestras narices la inconsistencia de todas las alegrías mundanas que se reputan como felicidad. En este mundo no puede haber felicidad. Hay que mirar al cielo, como hace el ángel que suplica, a buen seguro que implora al cielo rogando que los que, en su ceguera, pueden considerarse dichosos, puedan ver a tiempo el peligro; pareciera que pide perdón por la vituperable estupidez de la humanidad, esa muchedumbre que se asesina en tropel por alcanzar lo que no vale. Es una grandiosa visión de esta vida y de este mundo. Y uno no sabría decir dónde termina la sátira del Bosco, para ofrecernos el desolador cuadro de la vida de los "locos": todos los que nos agitamos en este mundo, sin mirar, como hace el ángel, al cielo.

Felipe II era un gran admirador de los cuadros del Bosco. No en vano, Su Católica Majestad fue llamado el Rey Prudente. Qué comunicaciones no harían, con su mágico poder pictórico, esos cuadros del Bosco sobre Felipe II... En esas horas de silencio y contemplación, Felipe II desentrañaría las profundas lecciones de un filósofo que no escribía, pero que sí que pintaba.

Y no eran disparates. 
Fuente original: Publicado por Barandán, en Libro de horas y hora de libros.

lunes, 19 de noviembre de 2012

IRENE BERTOGLIO ENTREVISTA A LOS MAESTROS


 INTERVISTA AI MAESTRI, VOLUME 1
  
Ha aparecido recientemente en las librerías italianas. Todavía no está traducido al español, pero es para nosotros un placer presentar el primero de los libros de una joven escritora italiana, Irene Bertoglio, que ha presentado el primero de los volúmenes de una serie de entrevistas a importantes personalidades católicas del mundo de la medicina, de la universidad, del periodismo y de la verdadera cultura italiana -que es católica- cuyo común denominador es el compromiso por la vida. Aunque no está traducido al español, creemos que es nuestro deber darlo a conocer a los hispanohablantes, para que aquellos que lean italiano lo tengan presente y se animen a comprarlo. 

Ahora, cuando se avecinan las Navidades, este libro puede ser uno de los mejores regalos.





"Intervista ai maestri. Volume 1" ("Entrevista al maestro. Volumen 1") es el primer libro de una serie que recoge diversas entrevistas a autores católicos. Lo que mueve a la autora en esta dirección es sobre todo un vigoroso deseo de conocer a fondo a las personas que estima y ayudar a emerger el pensamiento y experiencia de vida de estas. Por otro lado, Irene Bertoglio hace girar las propias pasiones alrededor de un profundo interés -central e imprescindible- por la vida humana. Le puede venir muy bien a ella la cita: "Soy católico porque quiero todo", de Jean Guitton. Este "quiero todo" se remarca como el deseo de considerar decisivas las experiencias sean éstas las positivas, sean éstas las negativas: pues todo tiene un sentido. Su libro es, por encima de todo, un libro altruísta: parte de los beneficios serán destinados a la Associazione Onlus "La Quercia Millenaria", que desde el año 2005 se ocupa de la asistencia a los embarazos de riesgo, comprendida toda clase de malformaciones fetales, así como también asiste a los niños cuya gestación fue considerada inviable. En siete años de trabajo, la Asociación ha hecho el seguimiento de cientos de familias, y ha visto nacer y recuperar la salud de muchísimos niños que habían sido dados por desahuciados. En este volumen se recopilan las entrevistas a:
 
  • Francesco Agnoli
  • Gianpaolo Barra
  • Rino Cammilleri
  • José Cardenal Saraiva Martins
  • Rodolfo Casadei
  • Riccardo Cascioli
  • Marco Cimmino
  • Carlo Climati
  • Marina Corradi
  • Renato Farina
  • Alessandro Gnocchi
  • Paolo Gulisano
  • Massimo Introvigne
  • Camillo Langone
  • Roberto Marchesini
  • Luca Marcolivio
  • Costanza Miriano
  • Paolo Pugni
  • Giacomo Samek Lodovici
  • Cristina Siccardi

    Traducción del italiano. Fuente original: LEO libri

miércoles, 14 de noviembre de 2012

“Retrato de caballero”, del Carpaccio.



 

Un compendio de la espiritualidad caballeresca.

De Massimo Introvigne


Durante un congreso institucional en Madrid he podido participar en una de las visitas a la colección permanente del Museo Thyssen-Bornemisza, organizado con particular esmero con ocasión del vigésimo aniversario del museo, que fue abierto en 1992. He tenido así la oportunidad de volver a admirar una de las joyas de este museo: el “Retrato de caballero”, del pintor veneciano Vittore Carpaccio (1465-1525 ó 1526).

El retrato afianza ante todo el arcaísmo del Carpaccio, que no es –como habían sobreentendido los prerrafaelitas ingleses- tanto el primer pintor del Renacimiento como el postrero del Medioevo, tan es así que murió pobre y casi olvidado, ya que el nuevo gusto renacentista no le comprendió nunca la grandeza, redescubierta solo después de varios siglos. La obra es un extraordinario compendio del “ethos caballeresco medieval” y del gusto del Medioevo por los símbolos, en particular aquellos traídos del reino animal y del vegetal.

Es admitido ya por sólido entre los críticos que se trata del retrato de un mismo caballero; no de dos caballeros y tampoco de un caballero y su escudero. Las dos imágenes representan al mismo caballero, aunque en dos etapas distintas de su camino. Lo vemos a caballo mientras sale de una fortaleza de estilo veneciano, aprestándose para la batalla. Y lo vemos en primer plano, mientras envaina la espada. Esta figura del primer plano –retratada con extraordinaria calidad, es por ello considerada el primer retrato de figura entera en la historia del arte occidental- podría referirse, como piensa alguno, al hecho de que el caballero ha muerto. Envaina la espada en la funda y se despide de este mundo. En este caso se remembra el lema de la Orden del Armiño -la orden caballeresca bretona contemporánea del Carpaccio y del rey de Nápoles Fernando I de Aragón (1424-1494): “Malo mori Quam foedari”: “Prefiero morir antes que manchar [mi honor”] – que aparece en una cartela próxima al animal, al armiño, se referiría precisamente a la muerte en batalla del protagonista. Pero también podría ser que el caballero meta la espada en la vaina simplemente por estar su misión cumplida.

El cuadro es una gran alegoría de la “militia” cristiana y de la caballería. El mar y el estanque son solo una primera alusión a las mil pruebas y a la dificultad que el militar cristiano tiene que soportar para alcanzar la meta. Se añade la rica simbología de los animales y las plantas.

En lo alto, a la izquierda, hay una garza (símbolo del sufrimiento) herida –si se piensa que será muerta, puede verse una ulterior señal de la muerte del caballero- por un halcón, que simboliza las insidias del mal. Otro halcón está descansando sobre el árbol, a la derecha, y amenaza a los gorriones que son los “pájaros del cielo”, evocados por el mismo Jesucristo y símbolos de las almas. Sí: el mal actúa en la historia y acecha a las almas. Acecha la misma alma del caballero que en su viaje encuentra un pavo real, símbolo del orgullo, que casi penetra en lo íntimo mismo del mílite a caballo, mientras todavía más a la izquierda hay un caballo sin jinete que cuelga, a modo de insignia de una posada, simbolizando las pasiones sin brida y sin freno. A la derecha, en la franja entre los dos árboles, un conejo y una libre escapan: es la tentación de la cobardía y de la huída ante el peligro. El buitre que está cerca del agua y el ciervo representan la decadencia y la muerte; las ranas y los sapos escondidos en la hierba y propincuos al armiño, abajo a la izquierda, son las tentaciones de todo aquello que hay de más vil y vulgar.

Pero, poco a poco, en confrontación con los vicios y las tentaciones, el caballero conquista también las virtudes. El armiño es un símbolo de la pureza, y los antiguos creían que este animal prefería ser capturado y asesinado antes que esconderse donde podría ensuciarse su piel inmaculada. El ciervo -a la derecha del segundo árbol- representa la mansedumbre y la tenacidad frente a la adversidad; la cigüeña en vuelo -entre los dos árboles- representa la "piedad" filial -se pensaba por entonces que, caso insólito entre los animales, la cigüeña se encargaba de cuidar a sus progenitores y no sólo a las crías; el pato es la serenidad y la calma. Todas estas no son interpretaciones más o menos fantasiosas, sino que derivan de los bestiarios medievales con los cuales Carpaccio tenía una evidente familiaridad.

Que el pintor nos llama a una visión dramática de la historia se confirma por el contraste entre los dos perros: el perro bueno de pelaje blanco que acompaña al caballo y el perro bermejo, agresivo y feo, figurado más a la derecha. Estas son verdaderas y propias imágenes del ángel bueno y del malo, de las sugestiones divinas y de las demoníacas que siempre se enfrentan en la historia. El "gran can" malvado puede también que aluda -como ha sido sugerido- al "Gran Khan”, título que después de llevarlo los mongoles se le atribuyó a los sultanes turcos; y, en este caso, el conflicto bélico en que el soldado combate sería concretamente la guerra de Venecia contra los turcos. Pero esto, a su vez, es sólo un episodio de un drama siempre operante en la historia y que trasciende los eventos particulares.

De una insólita riqueza  -de un gusto, sin embargo, típicamente medieval y hoy aún más difícil de comprender- es el simbolismo de las plantas. No es por azar, sino por esto mismo que Carpaccio entusiasmaría a los prerrafaelitas que buscarán reproducir la flora en obras -como la "Ophelia", de John Everett Millais (1829-1896)- que son verdaderos y precisos tratados de botánica. En la producción pictórica de Carpaccio, sin embargo, el problema está en el hecho de que muchos símbolos botánicos son ambivalentes. Consideremos, por ejemplo, una flor muy visible: la anémona roja, al lado de las piernas del caballero. Esta, desde la mitología clásica, es un presagio de la muerte. Pero al mismo tiempo para los cristianos significa, como la púrpura que llevan los cardenales, la sangre derramada por la fe y la disponibilidad al martirio. Los gladiolos significan la muerte violenta: pero también el sufrimiento de la Virgen Dolorosa. A la derecha, no muy lejos del perro maligno, vemos los narcisos que, en la mitología griega, son las flores de Perséfone, reina de los ínferos y, por lo tanto, flores ligadas al infierno. Y en cambio, cerca del armiño vemos un lirio, símbolo de la pureza por excelencia, contrapuesto a las zarzas, que simbolizan el desorden. Hallamos también –y el elenco no terminaría aquí- flores de manzanilla (tranquilidad), y la pervinca azul, que la Edad Media considera la flor de la fidelidad y el Cielo.

Así, en un cuadro solo, Carpaccio nos ha ofrecido un compendio de la espiritualidad caballeresca, fundada sobre una visión dramática y alternativa de la historia. La vida es milicia, y la del caballero es un viaje, un itinerario erizado de obstáculos y probaciones, pero donde el auxilio procede de la virtud y del Cielo mismo. A la postre –después de haber derrotado al enemigo, quizás a los turcos, y tal vez a trueque de su misma vida- el caballero enfunda la espada. Ha combatido el buen combate, ha sido ejemplo de su época –y de la nuestra. Ahora espera el premio eterno.

martes, 13 de noviembre de 2012

DE LA CUNA AL PESEBRE



de Francesca Bonadonna

Una cuna que espera un nacimiento, un pesebre que acoge al Niño; la cuna y el pesebre están la una sobre el otro puestas en el mismo destino, la vida naciente, un astro en la gélida noche que calienta los desiertos del alma.
 
El Niño Jesús nace para dar a luz a los niños de todo tiempo y a cada uno de ellos dona una gota de su preciosísima sangre vertida sobre la vía del Calvario. Cada niño renacido de las tinieblas abre sus ojos a las primeras luces del alba, mientras inmerso en el lavatorio del Santo Bautismo, es elevado a hijo a Dios, concebido a su imagen y semejanza...
                      
Todo nacido, depositado en la candorosa cuna, lleva consigo el perfume de la ternura y los colores de la gracia; todo nacido es parte de un plan de salvación que abraza a la humanidad, a la Historia entera, la historia de cada uno de nosotros; todo niño concebido en las aguas maternas es una gota en el mar de los salvados que recorre la línea del tiempo.

Así como el "Belén de Greccio" (*) inauguró esta maravillosa tradición así la vida naciente tiene que ser el cauce de la Tradición que se proyecta en el futuro.                                                  

Alrededor del portal de Belén, los niños de cada pueblo aguardan con asombro angelical el nacimiento del Salvador, y exultan de admiración cuando el pesebre, en su larga espera, recibe al Niño Jesús. Cuántas vidas nacientes en la noche de Navidad pueblan el mundo y cuánta alegría se expande sobre las solemnes notas de la Gloria.

Éstos son los hombres de nuestro mañana, los restauradores de una sociedad que aroma incienso, los promotores de una civilización que debe ser construida sobre la roca y según la ley de Dios.
                       
El pesebre y la cuna, dos dimensiones aunadas en una realidad que representa la vida naciente, recurso de esperanzas y de certezas, las mismas que los enemigos de Dios odian y estorban a través de todos los medios.

¿Cuándo vendrán estas certezas a ser realidad? La Palabra de Dios responde y admniza:

El que por mí recibiere a un niño como éste, a mí me recibe”, pero “al que escandalizare a uno de estos pequeñuelos que creen en mí, más le valiera que le colgasen al cuello una piedra de molino de asno y le hundieran en el fondo del mar". (Mateo 18,6).

http://www.associazione-vogliovivere.it/notizie/1259-in-attesa-del-santo-natale

(*) Nota: La piadosa tradición refiere que San Francisco de Asís, en el año de 1223, celebró en Greccio (La Umbría, Italia) el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo y que, pidiendo licencia eclesiástica, dispuso para ello un pesebre donde se ofició la Santa Misa. El caballero Juan de Greccio aseguró haber visto, sobre el pesebre, a un niño hermosísimo. La tradición belenística se atribuye a esta Navidad de San Francisco de Asís. Más información, click aquí.

viernes, 9 de noviembre de 2012

INTROVIGNE (OBSERVATORIO DE LA LIBERTAD RELIGIOSA)



La valiente activista canadiense pro-vida Mary Wagner, rezando a la puerta de un abortorio. Para eso quieren sus "bannign mile" las clínicas del exterminio de no-natos, para impedir el testimonio pacífico de católicos como Mary Wagner y tantos otros.

La libertad de expresión de los cristianos está en peligro en Europa

Artículo original de Marco Tosatti

La libertad de expresión de los cristianos está en peligro en toda Europa. Es el resultado de una denuncia presentada hoy por el Observatorio de Intolerancia y Discriminación contra los Cristianos (OIDAC) a la conferencia internacional del OSCE (Organización por la Seguridad y la Cooperación en Europa) que está llevándose a cabo en Viena sobre el tema de la libertad de reunión y de asociación. El Observatorio señala que en los últimos seis años son más de ochocientos los casos (en Europa) en los cuales se ha violado la libertad de expresar su fe públicamente a los cristianos.


"Muchos de estos casos -explica el sociólogo turinés Massimo Introvigne, responsable en Italia del Observatorio de la Libertad Religiosa promovido por el Miniserio de Asuntos Exteriores, y cuyos datos han sido empleados y citados a su vez en la denuncia presentada hoy por el OIDAC- son relativos a prohibiciones y restricciones impuestas a los cristianos que intentan manifestar públicamente su oposición al matrimonio homosexual o al aborto. En particular, es muy preocupante que diversos países creen o estén pensando en crear el llamado "bannign mile": una milla cuadrada alrededor de clínicas u hospitales donde se practican abortos, o en los salones donde se celebran "bodas homosexuales" prohibir cualquier manifestación, protesta o distribución de octavillas críticas".

"Naturalmente -precisa Introvigne- cuando la autoridades vetan manifestaciones anti-abortistas o contrarias al "matrimonio homosexual" violentas o de las que emplean insultos, amenazas o tonos ofensivos contra las personas, sencillamente están desempeñando su profesión, y estas restricciones están justificadas. Sin embargo, cada vez más a menudo son prohibidas también las manifestaciones pacíficas y sosegadas. Y en este segundo caso se trata de violaciones de la libertad de los cristianos a expresarse sobre materias que para ellos son cruciales y no negociables". 

"Y también existe el riesgo de adoptar dos pesos o dos varas de medir -conncluye el sociólogo-. ¿Por qué razón debe haber un "banning mile" alrededor de las clínicas donde se practican abortos y no en los aledaños de las iglesias cristianas que, a menudo, se convierten en teatro de protestas groseras y ofensivas?".


Fuente original: La Stampa

miércoles, 7 de noviembre de 2012

LA UNIDAD DE LOS CATÓLICOS





 

¿No debieran estar los católicos unidos? 

Parece una pregunta que contradice el mismo término; pero no es un contrasentido: es una amarga realidad.

La verdadera unidad en la militancia católica no consiste solamente en ser católicos conservadores, cercanos al Papa y a la doctrina social de la Iglesia, prodigarse por las batallas serias en la defensa de los valores no negociables que reclaman fe, fuerza, empeño y constancia, sino que para extraer de ello un bien mayor es necesario alejarse de pasados, intereses, deseos y divisiones personales que crean facciones y rebajan la causa por la que se está luchando con fatiga.

El Papa habla de unidad de los católicos en la fe, lo cual supone ayuda recíproca, colaboración y deseo de unión por aquello que nunca debe venir a faltar, la sed de almas, la única que lleva almas a la salvación. Todo lo que sobrepasa esta sed de almas es solo miseria humana que impide los planes de la Providencia.

En esta urgencia tan alarmante que golpea como un huracán a la entera humanidad, es necesaria una nueva evangelización, la que fermenta con el buen ejemplo.

Los jóvenes que se acercan a estas realidades son las nuevas palancas, la buena levadura de la sociedad, que escudriña nuestro testimonio y desea hallar humildad y coherencia; si se desea su bien éste es el único y auténtico apostolado que conquista las almas y las conduce por el buen camino, hasta alcanzar un crecimiento de la fidelidad del pueblo a Dios. Es un gran desafío que merece la pena ser vivido.

Francesca Bonadonna

TÚ, CÁNDIDA AZUCENA




Salve, noble, gloriosa e intacta niña, 
tú pupila de la castidad, 
tú materia de la santidad que le gustó a Dios.
En ti en efecto ocurrió aquella celeste infusión, 
por la cual el Verbo divino se revistió en ti de carne
, cándida azucena,
a la que Dios volvió la mirada antes que a cualquier otra criatura
Oh, bellísima y dulcísima;
¡cuán grandemente Dios en ti se ha complacido!
En el calor de su abrazo
ha hecho brotar en ti a su Hijo,
para así poder recibir de ti la leche.
Así tu vientre exultó de alegría, 
cuando toda la sinfonía celeste de ti con ímpetu manó
porque tú, oh Virgen, llevaste al Hijo de Dios,
por lo que tu castidad refulgió en Dios.
Tu carne probó la alegría,
como la yerba sobre la que recae el rocío
infundiéndoos frescura;
así también les ha ocurrido en ti, oh Madre de todos los gozos.
Ahora toda la Iglesia resplandezca de gozo
y resuene en la armonía
por la dulcísima Virgen María,
digna de loor, Madre de Dios. Amén.

[Santa Hildegarda de Bingen]
Su nombre de pila, interpretado etimológicamente, quiere decir "Aquella que es audaz en batalla".

sábado, 3 de noviembre de 2012

LA VIRGEN Y EL CICLÓN





de Antonio Ucciardo


El paso del ciclón Sandy ha dejado tras de sí diversas imágenes. Muchas han sido tomadas con los objetivos y las cámaras televisivas. Ninguna, probablemente, tendrá jamás la intensidad de aquellas que se han fijado en los ojos de quien ha vivido momentos de miedo y sufrimiento. Más que ninguna otra, una me ha impresionado. Es la de una estatua de la Virgen Inmaculada, una de las imágenes más difundidas en la Cristiandad. Para ser precisos se trata de la Virgen de la Medalla Milagrosa, tal y como se le mostró a Santa Catalina Labouré en el París de 1830. Ninguna relación entre el ciclón y la remota aparición. En cambio, alguna relación sí que hay entre París y Nueva York, la metrópoli que se ha convertido en el mismo emblema de este singular acontecimiento atmosférico. De la capital francesa, de hecho, llegó la Estatua de la Libertad, regalada a los Estados Unidos para conmemorar el primer centenario de su independencia. Es menos conocido tal vez el hecho de que la Estatua ensalzara, desde que se ideó, la libertad de la República de Francia. Sin embargo, estamos todavía en la segunda mitad del ochocientos, en la época del gran progreso industrial. Por aquellas fechas el mismo París estará dominado por la Torre concebida como presentación de la gran Exposición que celebraba el primer centenario de la Revolución. Al ingeniero Eiffel se debe, entre otros, la construción de la estructura interna de la Estatua, sobre el pedestal en que fue puesta después una lápida con esta leyenda: "Dadme a los que están exhaustos, a los pobres, a las masas hacinadas que anhelan respirar libres, a los míseros rechazados de vuestras rebosantes costas. Mandadme a quienes no tienen casa, sacudidos por las tempestades, yo elevo la antorcha al lado de la puerta de oro".

¿Qué sucedía en Francia por aquellos años en que tanto se exaltaba la libertad? El intento de restaurar la Monarquía había encontrado la oposición de las masas, coaligadas en aquel movimiento que pasará a la historia con el nombre de "La Commune". El pretexto político no podía dejar de tener repercusiones religiosas. Lo que a Bakunin le parecía como cimiento del socialismo revolucionario dejó sobre el campo no pocos muertos. Marx consideraba: "La París obrera, por su Comuna, será celebrada por siempre como el heraldo glorioso de una nueva sociedad. Sus mártires tienen por urna el gran corazón de la clase obrera. A sus exterminadores la historia ya los ha clavado en aquella picota eterna de la cual no lograrán rescatarlos todas las plegarias de sus curas". Y a los curas aquello no les deparó nada bueno. En aquella triste experiencia de socialismo revolucionario los sacerdotes (esto es, la Iglesia) pagaron un muy alto precio, así como aconteció en la Revolución que había clausurado el siglo anterior. Algunos sacerdotes fueron masacrados por las muchedumbres furibundas. El 24 de mayo de 1871 hasta el Arzobispo de París, Monseñor Georges Darboy, fue fusilado. 

En la aparición a Santa Catalina Labouré, en la Rue du Bac, la Virgen había anunciado de antemano: "Habrá muertos, el clero de París tendrá víctimas, Monseñor el arzobispo morirá. Hija mía, la Cruz será despreciada, la arrojarán al suelo, y entonces correrá la sangre por las calles. Será nuevamente abierta la herida del costado de Nuestro Señor. Vendrá el momento en el cual el peligro será tan grave que hará creer que todo está perdido. Hija mía, todo el mundo estará en la tristeza. ¡Pero tened confianza! Justo entonces yo estaré con vosotros; habrá manera de reconocer mi visita" (19 de Julio de 1830). Después, cuando le fue mostrada a la vidente la imagen que la Virgen mandó que se acuñara en las medallas, aparecía también una inscripción orlando a la Virgen: "Oh, María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos" (27 de noviembre de 1830).



Francia, la libertad, el progreso... Lourdes está todavía lejos (nótese, no obstante, la alusión al misterio de la Inmaculada Concepción). Primero la Virgen se mostrará, doliente, en La Salette (1846). Más tarde, trece años después de Massabielle, al calor de aquéllos trágicos acontecimientos, en Pontmain (1871). Sin embargo un hilo engarza estas apariciones, sobre idéntico escenario de acontecimientos que se manifestarán como un auténtico ciclón que se abatía sobre la católica Francia y sobre Europa.

No sabemos si el cielo, de alguna manera, también haya hablado a través de esta estatua que la furia del Sandy no ha podido derribar. Ella ha quedado allí, en su hornacina dorada. No queremos ver ninguna ligazón con situaciones políticas o sociales, sino sólo una presencia en la furia devastadora de la naturaleza. Como para recordar que el hombre está impotente ante los fenómenos naturales, por más que se crea omnipotente sobre la pendiente abajo de un progreso moral que termina, inevitablemente, por embrutecerlo. No siempre es la libertad lo que quiere poner como fundamento de la sociedad. María nos recuerda que los deseos expresados bajo la Estatua de la Libertad no pueden convivir con la libertad de Dios, con la miseria moral, con la destrucción sistemática de la vivienda en que el hombre tiene que habitar. Nuevas muchedumbres de hombres se mueven a la búsqueda de un lugar seguro. Son los incontables exiliados de la expropiación que el hombre hace de sí mismo en esta nuestra sociedad líquida, los hijos inconscientes de aquel nuevo pecado que es el de pueblos enteros. Tal vez no sea un casual, en los caminos inescrutables de Dios, que esta imagen haya permanecido y, precisamente, en el distrito neoyorkino de Queens; un distrito así llamado porque, cuando fue instaurado el Condado del mismo nombre, el año 1683, era reina consorte de Inglaterra la católica Catalina de Braganza, que hubo de sufrir no poco por su fe y por tener a su lado a un marido asaz libertino. La Libertad, soberana terrenal que a menudo siembra muerte en nombre del progreso, no está lejos, en esta porción de América, de la Soberana del Cielo y la Tierra, cuyas manos están abiertas para todos. También para quien ha olvidado la Realeza de Cristo y deambula, exiliado, frente al desastre provocado por un ciclón cultural que se abate en dosis pequeñas, continuas, enmascaradas de civilización. Nos conforta aquella presencia maternal y reconocer, con Jean Guitton, que "por mucho que se pueda prever, el plan divino es dejar hacer a la libertad humana la experiencia amarga de sus frutos de catástrofe, para intervenir en el último acto, en el último momento, con un arca, un arcoiris, un acontecimiento, una salvación imprevista".

Fuente: Uno sguardo Da Porta d' Sant'Anna